Arpa contra la velutina
Letal para la velutina, inofensiva para tus abejas y para el resto de polinizadores.
Ver el servicioServicio · Zona osera
Un cierre perimetral calculado para el oso cantábrico y montado sobre tu terreno, que en Asturias casi nunca es llano. Protege las veinticuatro horas y frena de paso al resto de depredadores.
El oso no viene buscando miel, o no solo. Viene buscando la cría, que es proteína pura, y para llegar a ella vuelca las colmenas, arranca las alzas y rompe los cuadros. Al día siguiente no tienes una colmena dañada: tienes el colmenar en el suelo, las colonias perdidas y el material para tirar. Y si el sitio le ha funcionado una vez, vuelve.
Un cierre perimetral electrificado alrededor del colmenar. No es una malla ganadera reaprovechada con un hilo por encima: la altura, el número de hilos, su separación y la potencia del electrificador están calculados para un animal con la fuerza y la altura de un oso adulto.
Funciona por aprendizaje. El oso se acerca, toca, se lleva un aviso contundente y se marcha. No queda atrapado, no se hace daño y en la mayoría de los casos no vuelve a intentarlo en ese sitio. Es el mismo principio que el pastor eléctrico de toda la vida, dimensionado hacia arriba.
En una ladera asturiana, un vallado de manual deja huecos por abajo en cuanto el suelo baja. Y por abajo es justo por donde entra. Por eso lo medimos antes de dar precio: pendiente, roca, matorral, por dónde se accede, dónde va la puerta y cómo se sella el perímetro en los tramos difíciles.
Un vallado sin mantener es un vallado apagado. La hierba que crece y toca el hilo se lleva la potencia, y con ella la protección. Te enseñamos a revisarlo en un minuto y volvemos a repasarlo cuando toque.
Un cierre pensado para el oso frena de sobra al jabalí, al tejón y a los perros sueltos, que en muchos colmenares hacen más destrozos al cabo del año que el propio oso.
Llegamos con todo y te lo dejamos cerrado, electrificado y probado el mismo día.
Vamos al colmenar, medimos el perímetro real y vemos por dónde entraría el animal.
Por metros de perímetro y por dificultad del terreno. Por escrito y antes de tocar nada.
Cierre, electrificador y puerta. Probado y en marcha antes de que nos vayamos.
Repaso de vegetación, tensión y potencia cuando la primavera vuelve a echar hierba encima.
Preguntas sobre el vallado
¿No está la tuya? Escríbenos y te contestamos, aunque al final no nos contrates.
Preguntar otra cosaNo. La descarga es la de un pastor eléctrico: mucha tensión durante muy poco tiempo, desagradable pero inofensiva. El animal se acerca, toca, se retira y aprende que ese sitio no le compensa. No hay trampa, no hay cepo y no hay nada de lo que no pueda irse por su propio pie.
Por metros de perímetro y por lo complicado que sea el terreno, no por el número de colmenas que haya dentro. Un colmenar pequeño en una pendiente con roca puede costar más que uno grande en un prado llano. Por eso vamos a verlo antes de darte un número.
Sí. Un cierre dimensionado para el oso va sobrado con el jabalí, el tejón y los perros sueltos. De hecho, para muchos apicultores ese es el beneficio que más se nota el primer año, porque son visitas mucho más frecuentes que la del oso.
Esa es media instalación. Un vallado que te obliga a saltar o a desmontar algo cada vez que vas a revisar acaba desconectado y sin servir para nada. Lo montamos con un acceso pensado para que entres con el material a mano y sin renegar.
Dínoslo antes de encargarlo: cambia cómo se plantea el cierre. Un colmenar fijo y uno que se mueve dos veces al año no piden lo mismo, y conviene decidirlo en la visita y no cuando ya está clavado en el suelo.
Concejo, cuántas colmenas y, si puedes, una foto del sitio. Te contestamos en menos de 24 h laborables y la visita no te compromete a nada.